El cine asiático en España | Entrevista · Gloria Fernández

¡Hablemos de cine!

Gloria Fernández durante la presentación de KFFB en 2025
Imagen vía · @la_friki_factoria

Hablar de cine asiático en España es hablar indispensablemente de Gloria Fernández. Como cofundadora de CineAsia, su labor divulgativa y de asesoría ha transformado la manera en que consumimos y entendemos la cinematografía oriental. Además de estar al frente del Korean Film Festival Barcelona, Gloria es programadora en el Festival de Sitges y colaboradora habitual de citas clave como BCN Film Fest.

Conversamos con ella sobre el auge del cine oriental, el entramado de festivales y el reto de conectar estas historias con el público.

Además, somos programadores en Cines del Sur, hemos ayudado a programar secciones en un montón de festivales, como en el Festival de Gijón donde trabajamos en tres retrospectivas, hemos hecho programaciones para filmotecas, para centros culturales, fundaciones …

Sobre el festival sitges, realmente el cine asiático está en todas las secciones del festival. Siempre tiene programación asiática. Nosotros ayudamos, asesoramos sobre todo a Ángel Sala, que es el director artístico del festival, y es quien acaba haciendo la selección final.

CineAsia nació con la misión de divulgar un cine que antes llegaba con cuentagotas. Mirando hacia atrás, ¿cuál dirías que ha sido el mayor cambio de mentalidad en el público español respecto al cine oriental desde que empezasteis?

No hay demasiado cambio si hablamos de un público generalista que está acostumbrado a ver películas dobladas. Seguimos hablando de un nicho de mercado. Y el cine asiático seguirá siendo un nicho de mercado.

Nosotros llevamos 25 años y no hemos visto demasiados cambios. Ha cambiado nuestra mirada y sobre todo, el boom del Hallyu, con los coreanos a la cabeza, han conseguido un cambio, una especie de “Anda, pues no hacen nada mal las cosas por ahí”.

Antes había muchos prejuicios también, evidentemente. Esto ha ido cambiando poco a poco y en eso han los festivales internacionales.

En los inicios, el cine asiático solía encasillarse en el cine de artes marciales o en el cine de autor para festivales exigentes. ¿Sientes que desde CineAsia habéis logrado democratizar esa mirada y mostrar que hay espacio para la comedia o el blockbuster de calidad?

Claro, ahí es donde nosotros hemos querido poner nuestro granito de arena. No sé si lo hemos conseguido. Lo que hemos intentado hacer es desmitificar ciertas cosas. Quitar etiquetas. Por ejemplo, el cine de India, Bollywood, solo es una parte.

El cine que la gente conoce como Bollywood no es tal, eso es el cine Masala, que es musical, comedia, drama, todo mezclado. Bollywood además es la industria del cine comercial que se hace en Bombay, pero existe “Tollywood”, existe “Mollywood”.

Es decir, hay muchas industrias dentro del cine indio.

Por ejemplo, la gente cuando hablaba de cine de Hong Kong pensaba en artes marciales, Jackie Chan, Bruce Lee pero Wong Kar-wai también es cine de Hong Kong y no tiene nada que ver con eso . Hay absolutamente de todo, como en todas las filmografías.

Creo que sí hemos contribuido y nos enorgullecemos de ello.

Te iba a comentar que un buen ejemplo de variedad sería la cartelera de este año del KFFB. Porque realmente hay de todo.

Exacto, y eso es porque es así como vosotros concebimos el cine o es así como nos gusta verlo. Es decir, si nos vamos a enfocar en una cinematografía como en este caso la coreana, pues vamos a tocarlo todo.

Pasar de la comedia al llanto, al thriller, al cine más independiente, a los cortos. Tenemos cinco cortometrajes a cuál más potente y más chulo. Eso es un poco la idea, lo que siempre ha querido hacer CineAsia, es enseñar la variedad para también conocer la cultura del país. Si no conoces toda su variedad te quedas solamente con una parte y entonces es cuando conviertes eso en un prejuicio.

Y eso es un poco lo que hacemos y lo que queremos hacer en el KFFB. Que la gente pueda elegir.

En el KFFB vivís en primera línea el fenómeno del Hallyu (la ola coreana). Más allá de éxitos masivos como Parásitos o El juego del calamar, ¿qué nos dice el cine surcoreano actual sobre la sociedad contemporánea que tanto atrapa en Occidente?

Porque lo han vendido muy bien, este movimiento de la ola coreana ha sido un movimiento que inició el gobierno surcoreano.

No te voy a contar la anécdota entera, pero en un momento dijeron a su presidente que la taquilla de la película Jurassic Park había recaudado en un año, el triple que las ventas de Hyundai. En los 90 era la marca insignia del país y eso dio que pensar.

Una vez ganada la democracia, hubo una inversión masiva por parte del gobierno surcoreano en utilizar su soft power, es decir, todas sus tradiciones, su cultura para conquistar a Occidente y es lo que han hecho.

Llevan más de 25 años haciéndolo, lo han hecho muy bien, se han sabido vender muy bien y por supuesto que son muy buenos. La producción coreana está a un nivel brutal y ha ido poco a poco conquistando mercados.

Han sabido aprovechar su situación muy bien. Por ejemplo, el primer negocio lo hicieron con Netflix, que desembarcó totalmente en Corea. Y no solamente compraba todo, sino que luego empezó a producir también allí.

Están vendiendo sus programas de televisión a medio mundo y están creando nuevos formatos y cosas muy diferentes que en los próximos años vamos a ver en televisiones europeas, seguro.

Con el auge imparable de las plataformas de streaming, el cine asiático está a un solo clic. Sin embargo, seguís apostando fuertemente por la experiencia en sala y los festivales presenciales. ¿Qué aporta la pantalla grande y el ambiente de festival que jamás podrá replicar una pantalla en casa?

Porque es una experiencia colectiva y al final somos seres humanos, que lo que nos gusta es socializar.

Un ser humano es imposible que viva solo, o sea, aislado se muere. Somos animales sociales y la experiencia colectiva es apasionante y el ir a un festival y disfrutar de un festival viendo películas cuando sabes que el resto de gente que está a tu alrededor siente lo mismo que tú, siente esa pasión por ese festival. Eso es lo que nos atrae y eso es lo que disfruta.

Lo triste es que eso no se traslade luego a la hora de que una película se estrene en cines. Eso es el problema.

Todavía no hemos recuperado los niveles de taquilla de antes de la pandemia. Sigue habiendo necesidad de espectadores en los cines.

A la hora de confeccionar la programación del KFFB, ¿cómo se encuentra el equilibrio perfecto entre incluir grandes éxitos de taquilla con estrellas consagradas y apostar por voces independientes o cineastas emergentes?

Nosotros tenemos la suerte de tener un acuerdo con el Seoul Independent Film Festival, que es uno de los festivales de cine independiente coreano más importantes en Corea. Y ese acuerdo nos permite estar al tanto de las nuevas voces, las nuevas generaciones y del nuevo cine independiente que se está haciendo.

Por ejemplo, este año, ellos seleccionarán 20 títulos que nos pasarán a partir de enero, febrero. Y luego es buscar. Estamos muy al tanto de la taquilla coreana.

Otro festival interesante es el Far East Film Festival (FEFF) de Údine. Nos fijamos mucho en esa programación, en que han traído y también en que no han traído.

Hay otras películas que, aunque no hayan triunfado, nos atraen porque hemos seguido al director, a la directora o a los actores. Entonces, trabajando con las distribuidoras coreanas, vamos viendo y vamos descartando.

También depende del dinero y del presupuesto tenemos cada año. En nuestro, caso somos un festival de cine pequeño y no manejamos grandes presupuestos para derechos de películas y nos tenemos que limitar a eso.

¿De esa colaboración con Seoul Independent Film Festival también salía el intercambio que comentasteis en la presentación de KFFB?

Es lo que queremos llegar a hacer, todavía no lo hemos asentado.

Lo que estamos haciendo es que ellos nos pasan una selección de los cortometrajes de nuevos directores, muchos de ellos estudiantes, que hacen por primera vez su corto. De los que hacemos una selección para una sesión de 1h 30 más o menos.

Este año contactamos con la casa del cine y la ESCAC para que alumnos que están estudiando cine hagan de jurado y presenten esa sesión de cortometrajes en KFFB.

Ellos mismos darán el premio del Korean Film Festival al mejor. Ese premio se envía al director en Corea. Lo que estoy intentando es que el Seoul Independent Film Festival haga por su parte lo mismo, con cortometrajes de estudiantes de aquí.

El Festival de Sitges siempre ha tenido una relación idílica con el cine asiático, especialmente con los géneros fantástico, de acción y thriller. Como programadora de Sitges en este ámbito, ¿qué busca el espectador al enfrentarse a una cinta asiática y cómo se selecciona ese catálogo tan potente año tras año?

Sitges es el lugar. Un poco todos empezamos con Sitges, es nuestro festival. Yo empecé como fan, cuando estudié periodismo me acreditaba, luego empecé a trabajar en su departamento de prensa, allí ha ido evolucionando mi relación con el festival.

Pero, sin lugar a dudas, desde hace más de 20 años es el festival que ha traído más cine asiático de todos los festivales de España.

La selección se hace de muchas maneras, claro, parte viene de festivales internacionales como pueden ser los grandes, Cannes, Berlín, Rotterdam, Udine. También los de Asia, como Hong Kong, Busan … además las propias distribuidoras te hacen llegar títulos.

Luego comienza el trabajo de seleccionar, elegir, ver también las tendencias que nos pueden interesar para el año que viene, en el KFFB, en Sitges, para Granada o para donde sea.

¿Qué más podemos pedir a los que nos gusta ver cine? Pues estar viendo cine todo el año ¿Cómo te puedes quejar?

También colaboráis con festivales con enfoques muy distintos. ¿Cómo se adapta la mirada de CineAsia para programar o asesorar según la personalidad de cada festival?

Exactamente haciendo eso, adaptando la mirada de CineAsia para programar o asesorar según el tipo de festival. Mira, el programador lo que tiene que tener muy claro es para quién programa.

Al final hay un destino de cualquier producto. Nuestro producto son las películas y el destino es uno, que es el público. Y tú tienes que saber a qué público te diriges.

El público de Sitges es totalmente diferente al público de Granada. El tipo de película que le ofreces al público de Sitges alguna vez puede conectar con el público de Granada o una película que puedas escoger para Granada porque sea muy de autor y que tenga algo de fantástico la podrías encajar en Sitges.

Es decir, tienes que tener claro. ¿Para quién estás programando?

Sitges ha sido la puerta de entrada en España para maestros del cine asiático como Takashi Miike, Park Chan-wook o Bong Joon-ho. Como colaboradora del festival y cofundadora de CineAsia ¿cómo has vivido desde dentro la evolución de estos directores, desde que eran nombres de culto de medianoche hasta convertirse en referentes del cine mundial?

Hombre, pues con mucha alegría. Cómo no. La verdad es que ha sido un gusto, porque claro, nosotros hemos conocido a Bong Joon-ho cuando nadie lo conocía y lo hemos entrevistado. O Park Chan-wook cuando vino a Sitges a presentar Old Boy o Thirst y lo entrevistamos.

Pues claro, verlos ahora que son maestros. Park Chan-wook acaba de ser presidente del jurado de Cannes. Bueno, pues eso te da mucha alegría.

O Takashi Miike, que nadie lo conocía con sus películas de serie B cuando empezó y en el J-horror. Y ahora, bueno, pues la última vez que vino le recibieron en el ayuntamiento de Sitges con una fiesta de honor y la banda municipal tocando…

Eso es lo bonito de los festivales y lo importante también. Además, ves que la gente que hay alrededor tuyo siente lo mismo y cuando compartes tu pasión pues mola mucho decir “No estoy solo en el mundo”. Hay más frikis como yo.

En un ecosistema donde Barcelona concentra certámenes tan potentes (Sitges, KFFB, BCN Film Fest, AFFBCN), ¿crees que la ciudad se ha convertido en una auténtica capital del cine asiático en el sur de Europa?

Hombre, a ver, yo creo que sí.

Pero claro, no podemos competir con París, también tenemos Italia. Italia, porque no solamente tiene el Festival de Cine de Udine, sino también el Korean Film Festival, que se hace en Florencia, por ejemplo. Londres también tiene dos festivales maravillosos, también asiáticos.

Estamos ahí, ahí, pero yo creo que estamos. Entre Sitges, el BCN Film Festival, que nosotros programamos la parte asiática, el Korean Film Festival y el Asian Film Festival.

Además, si contamos a Granada, el Festival de Cines del Sur, mucha de la programación es asiática también. Jolín, yo creo que estamos muy bien. No nos podemos quejar a este nivel.

Para cerrar: si tuvieras que recomendarle una sola película a alguien que nunca se ha atrevido con el cine asiático para que cambie de opinión hoy mismo, ¿cuál elegirías y por qué?

Lo primero que haría sería preguntarle qué le gusta. Y en función de eso le recomendaría.

Si es alguien a quien le gusta el terror, pues no te vayas a ver una indie que te va a hablar del sentido de la vida. Vete a ver I Saw the Devil, me explico. Pero si eres alguien a quien le gustan los dramas románticos y eres una consumidora de k-dramas románticos, pues ven a ver Once We Were Us. ¿Te gustan los sageuk, que son las películas de las épocas antiguas, de la época Joseon, etc?

Que venga a ver The King’s Warden. Que además la pasamos dos veces.

Ah, mira, si no ha visto nada, le diría que venga a ver Joint Security Area, la tercera película de Park Chan-wook.

Es una película muy fácil porque copia mucho la manera de hacer de Estados Unidos. Tiene actores potentísimos, tiene un guion muy chulo y es una película de un director potente. Y además tiene parte de la historia de Corea, que es importante. Es una película que está situada en la zona desmilitarizada.

Hasta aquí llega nuestra entrevista con Gloria. Esperamos que hayáis disfrutado de la lectura y nos vemos en KFFB ↗.

Artículo: Lia B.P
Edición: David G.M
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