Music Bank World Tour | K-pop · Barcelona
Barcelona se rinde al k-pop: así se vivió la noche más esperada del Music Bank
Un viaje que sigue emocionando.
Título:千と千尋の神隠し - Spirited Away
Año: 2001
Director: Hayao Miyazaki
Reparto: Rumi Hiiragi, Miyu Irino, Mari Natsuki, Takashi Naito, Yasuko Sawaguchi
Duración: 125 minutos
Cada vez que veo esta película, más me convence de que es una de las obras maestras de la animación más importantes del mundo. En 2001, Miyazaki lanzó “El viaje de Chihiro”, una de las películas más importantes del estudio japonés “Studio Ghibli”.
Un universo único y extraño, lleno de espíritus y dioses que simplemente quieren relajarse en una casa de baños tradicional japonesa después de un largo día de trabajo.
Pero detrás de toda esa fantasía, Miyazaki escondió una historia mucho más humana de lo que puede parecer a simple vista. La superación, el esfuerzo y, sobre todo, el creer en uno mismo hacen que esta película vaya más allá de los estándares de la animación.
Tras quedar atrapada en ese mundo lleno de espíritus, Chihiro se ve obligada a intentar salvar a sus padres de un hechizo que los ha convertido en cerdos. ¿Y cómo hacerlo? Pidiendo trabajo en la casa de baños para deshacerlo desde dentro.
Algo que me encanta de esta cinta es cómo se juega con el tema de la identidad y del ser uno mismo. Cuando al principio nos presentan a Chihiro, vemos que es una niña tímida, miedosa, triste y torpe que no confía en ella misma tras haberse marchado de su antiguo hogar.
Pero, tras encontrar trabajo en la casa de baños y después de que Yubaba haya cambiado su nombre a Sen, Chihiro empieza a olvidar quién era realmente.
En su búsqueda por encontrar una solución y no olvidarse de quién era, podemos ver una evolución brutal del personaje principal con la cual nos podemos sentir identificados muchos de nosotros
Visualmente es una película brutal. Animación de Studio Ghibli en un mundo lleno de referencias al folclore japonés y a sus tradiciones que, sin duda alguna, si te gusta la cultura nipona, vas a gozar como la que más.
Siempre que puedo ir a verla, lo hago. Tengo la suerte de que un cine de mi ciudad siempre suele poner ciclos de Ghibli cada par de años. Y gracias. Porque disfrutar de esta película en pantalla grande, con esa banda sonora que me pone los pelos de punta, es, de verdad, una experiencia parecida a tocar el cielo.
Y qué decir de Joe Hisaishi. Su banda sonora es prácticamente inseparable de las imágenes de la película. Hay escenas que apenas necesitan diálogo porque la música, los silencios y la animación consiguen transmitir absolutamente todo.
Ese viaje en tren sobre el agua sigue siendo, para mí, uno de los momentos más bonitos que ha dado Studio Ghibli.